Cómo cuidar la ...

... microbiota intestinal - Lic. Shirley Guissen - Especialista en nutrición clínica, estética y deportiva - Antropometrista ISAK l Clínica Joayhu
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Lic. Shirley Guissen

El intestino tiene la capacidad de distinguir las sustancias inofensivas de las peligrosas, un mecanismo que evita que el organismo se enferme. Y como hace este trabajo solo, sin necesidad del sistema nervioso, es considerado un órgano inteligente. Es uno de los motivos por el cual se lo conoce como un órgano inteligente, ya que produce parte de la serotonina, el neurotransmisor del bienestar, además de ser responsable del 80% de nuestra inmunidad.

Por si no sabía, nuestro cuerpo alberga diez veces más bacterias que células. El impacto de estas en la salud puede ser positivo. Por lo cual es importante incluir prébioticos (fibras solubles) y probióticos (bacterias aliadas) en la alimentación, ellos ayudan a mantener nuestra microbiota intestinal. Conozca un poco más de cada uno.

Prebióticos Si es de comer frutas, hortalizas y legumbres todos los días, ya garantiza un buen abastecimiento de prebióticos (fibras solubles y fermentadas que sirven de alimento para las bacterias probióticas). Las mejores fuentes son: ajo, cebolla, alcachofa, manzana, zanahoria, lenteja, arveja, mango, pera, melón, coliflor, avena, batata y biomasa de banana verde.

Probióticos Son las propias bacterias. Pueden ser obtenidas de los alimentos, pero son pocas las opciones que sobreviven al tránsito intestinal, formando parte de la microbiota. Estas bacterias son las que establecen el equilibrio e inhiben a las bacterias nocivas. Ayudan en la absorción de nutrientes, en la eliminación de toxinas y en la reducción del colesterol. Las bacterias le dan resistencia a las enfermedades. Los yogures enriquecidos con lactobacilos vivos son las opciones más conocidas en esta área. También se está introduciendo al mercado la kombucha (bebida a base de té verde o hibisco).

Posbióticos Son sustancias fabricadas por las bacterias aliadas, que poseen la misma función de los pre y probióticos, ayudando al organismo a mantener un número mayor de microorganismos amigos y menor de enemigos (equilibrio ideal para que el intestino cumpla bien sus funciones). Bien alimentados los probióticos, producen los posbióticos; ácidos grasos, como el ácido butírico que mejora el tejido que reviste la parte interna del intestino. En las mujeres, impide la proliferación de Candida albicans, hongo presente naturalmente en la vagina, pero que en exceso desencadena la candidiasis. Los posbióticos también inhiben el crecimiento de bacterias como la salmonella y la Escherichia (que causa infección urinaria).

cómo cuidar la microbiota intestinal

Simbióticos Los simbióticos, menos conocidos pero no menos eficaces, son los suplementos que combinan prebióticos y probióticos, habitualmente manipulados en sobres o cápsulas, bajo prescripción médica. Están recomendados para tratar diarreas provocadas por el uso de antibióticos o por intolerancia al gluten (además de la abstinencia al gluten, claro), estreñimiento, determinadas alergias, infección del tracto urinario y hasta afecciones de la piel.


Otros factores que influyen en la microbiota intestinal

El conjunto de bacterias que habita en el intestino es tan individual como la huella dactilar: su microbiota intestinal no coincide con la de su madre, padre o abuelos. El tipo de parto (cesárea, parto natural), el tiempo de lactancia, el contacto con animales domésticos, el contacto con bacterias, hongos y parásitos, así como el uso de antibióticos y los hábitos alimentarios, definen la composición de la microbiota intestinal. Y, según el momento y la situación, el escenario cambia. Cuando toma antibióticos, la microbiota intestinal se ve afectada. Vuelve a la normalidad cuando se reanuda la rutina, pero tarda alrededor de 6 meses, si está saludable.

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