Quien padece de Dengue...

... ¿Débe cuidar el hígado de alguna manera especial? »

Hígado

Todas las enfermedades virósicas poseen cierto efecto sobre el hígado, común al daño de los otros órganos.

El dengue es una enfermedad infecciosa virósica febril, que afecta diferente órganos, como el hígado, riñón, corazón y cerebro; dependiendo de cada persona y la predisposición del organismo a hacer frente a la enfermedad.

El compromiso del dengue en el hígado es muy común, llegando a más del 80% de los pacientes infectados, más grave en pacientes con hepatitis y cirrosis. El hígado es el gran depurador del organismo, que ejecuta más de 500 funciones diferentes. De ahí la enorme importancia de su estado para la salud.

Con un hígado en mal estado es imposible encontrarse bien. Por eso es necesario ayudarlo para desintoxicar y depurar al mismo.

ALIMENTOS ADECUADOS PARA UN BUEN HÍGADO:

  • CEREALES INTEGRALES: aportan hidratos de carbono complejos y vitaminas del grupo B, elementos necesarios para el buen funcionamiento del hígado. Además, los hidratos de carbono que contienen constituyen el nutriente que con mayor facilidad metabolizará un hígado enfermo.
  • FRUTAS: son ricas en azúcares de fácil asimilación y vitaminas antioxidantes que favorecen el funcionamiento hepático y evitan la retención de líquidos.
  • VERDURAS: crudas o al vapor, con poca sal. Aportan potasio y otros minerales necesarios, en caso de trastornos hepáticos.
  • ALCACHOFAS (ALCAUCIL): contiene cinaricina y otras sustancias que potencian la función hepática, desintoxican y facilitan la eliminación de sustancias tóxicas.
  • REMOLACHA: contienen un alcaloide llamado Betaina, que promueve la regeneración de las células del hígado.
  • BRÓCOLI: ayuda en el proceso de detoxificación.
  • PROTEÍNAS: el hígado necesita proteínas para llevar a cabo la detoxificación. Ejemplos: frutos secos, semillas, quinoa, pescado, etc.
  • COMPLEMENTOS:
  • VITAMINAS: Ayuda a la detoxificación y es antioxidante.
  • COLINA Y METIONINA: ayudan a regular el metabolismo de las grasas y aumentar el flujo de bilis.
  • ÁCIDO LIPOICO: antioxidante que protege al hígado del daño provocado por las toxinas.
  • L-ORNITINA L-ASPARTATO: detoxicante y protector hepático.
  • N-ACETIL L-CISTEÍNA: hepatoprotector.
  • SILIMARINA: previene la toxicidad y estimula la función hepática.
  • MULTIVITAMINAS: que contengan selenio, zinc y molibdeno.
  • BUENA HIDRATACIÓN: agua filtrada o embotellada; en forma abundante.

Es impensable tratar cualquier alteración o disfunción, sin antes pasar por una desintoxicación hepática, teniendo en cuenta las actividades en la que está involucrado el hígado.

Muchas actuaciones a nivel digestivo, pancreático, intestinal, renal, etc., pasan inexorablemente por una terapia normalizadora de la función hepática.

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