Cirrosis hepática

... Dr. Néstor Gill Petta – Gastroenterólogo, Hepatólogo y Endoscopista »

La cirrosis es el estado final de un gran número de enfermedades que afectan al hígado. Se caracteriza por el endurecimiento del hígado, provocando unos cambios que alteran la estructura y el funcionamiento del mismo, ocasionando complicaciones que afectan a todo el organismo. El proceso es crónico e irreversible, si bien el hígado puede cumplir sus funciones incluso estando dañado, durante mucho tiempo.

El hígado cumple funciones vitales, las más importantes son:

  • Producción de bilis, necesaria para eliminar desechos y descomponer las grasas para la digestión de los alimentos.
  • Producción de proteínas y colesterol, convirtiendo la glucosa en glucógeno, empleado como fuente de energía.Regulación de los niveles en la sangre de aminoácidos, encargados de producir proteínas.
  • Regulación de los niveles en la sangre de aminoácidos, encargados de producir proteínas.
  • Procesamiento de la hemoglobina para almacenar el hierro que contiene.
  • Transformación del amonio tóxico en urea.
  • Depuración de la sangre de sustancias tóxicas.
  • Regulación de la coagulación de la sangre.
  • Fortalecimiento de la inmunidad para hacer frente a infecciones y eliminación de bacterias de la sangre.

LAS CAUSAS DE LA CIRROSIS

  • Enfermedad hepática relacionada con el alcohol.
  • Hepatitis C crónica: transmitida por contacto con la sangre de una persona infectada, a través de cortes o punción con instrumentos contaminados, además de contacto sexual.
  • Hepatitis B y D crónicas: se transmite por contacto con la sangre u otro fluido corporal de una persona infectada, sobre todo a través de relaciones sexuales y de la madre portadora del virus al recién nacido durante el parto o la cesárea.
  • Hígado graso no alcohólico (HGNA): aumento de la grasa en el hígado. Se observa en el Síndrome Metabólico (aumento del perímetro abdominal, sobrepeso, diabetes, hipertensión, dislipidemias (hipercolesterolemia y/o hipertrigliceridemia).
  • Hepatitis autoinmune: causada por un ataque del sistema inmunitario del cuerpo a las células del hígado.
  • Enfermedades colestásicas crónicas: que dañan o destruyen las vías biliares y provoca la detención de la bilis dentro del hígado.
  • Enfermedades hereditarias: como fibrosis quística, déficit de alfa-1-antitripsina, hemocromatosis, enfermedad de Wilson, galactosemia y glicogenosis.
  • Otras causas pueden ser: reacciones a medicamentos, exposición prolongada a químicos tóxicos, infecciones parasitarias y ataques repetidos de insuficiencia cardíaca con congestión del hígado.

SÍNTOMAS DE LA CIRROSIS

Muchos pacientes pueden estar asintomáticos durante años, lo que retrasa el diagnóstico. Cuando la enfermedad está avanzada puede aparecer un 'síndrome constitucional', que afecta de forma general al individuo y denota la insuficiencia crónica del hígado, se manifiesta por falta de apetito, cansancio, pérdida de peso, debilidad, dolor o indigestión abdominal, sangrados fáciles, ictericia, coluria, puede haber náuseas y vómitos, incapacidad de metabolizar múltiples sustancias como las hormonas sexuales, que conduce a impotencia sexual y crecimiento de las mamas en el hombre, alteraciones menstruales y falta de ovulación en la mujer, que puede volverla estéril. Pueden aparecer vasos sanguíneos pequeños, rojos y en forma de arañas bajo la piel. También Síndrome de Hipertensión Portal, que cursa con acúmulo de líquido en la cavidad abdominal (ascitis), formación de várices esofágicas y gástricas, que al romperse dan una complicación grave.

EL TRATAMIENTO

Carece de tratamiento médico específico ya que, en general, es irreversible. Se pueden tratar algunas de las enfermedades que la producen y evitar o retardar la evolución de cirrosis en estado inicial. También tienen tratamiento algunas de las complicaciones, como hemorragias digestivas, ascitis y encefalopatía hepática.

Cirrosis hepática

El tratamiento definitivo es el trasplante hepático, realizado en los pacientes en que se estima una supervivencia menor de dos años, a consecuencia de la cirrosis, y en los que no existe contraindicación.

A través de la alimentación y terapia con medicamentos se puede mejorar la función mental alterada por la cirrosis. La disminución de la ingestión de proteínas y la defecaciones frecuentes, ayuda a que se formen menos toxinas en el tracto digestivo y se aleje la posibilidad de la encefalopatía hepática.

MEDIDAS DE PREVENCIÓN

Las medidas más importantes para prevenir la cirrosis son:

  • Evitar el consumo de alcohol.
  • Hacerse controles médico-laboratoriales periódicos para detectar enfermedades asintomáticas como la hepatitis B y C.
  • Consultar al médico si un paciente sabe que tiene alguna enfermedad hepática.
  • Evitar el consumo de medicamentos o sustancias tóxicas para el hígado.
  • No compartir agujas o jeringas con otras personas.
  • Vacunarse contra la hepatitis B, y si ya es portador de cirrosis también contra la gripe, la neumonía por neumococo y la hepatitis A, así como disminuir el consumo de sal y en forma absoluta la del alcohol.
Seguinos en Facebook

revista