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El sedentarismo es un problema cada vez más frecuente: ya sea durante el tiempo de ocio o trabajo, la mayoría de las personas pasan más de nueve horas por día sentadas. Esto genera distintos problemas de salud, como por ejemplo la mala circulación. Además de fomentar las enfermedades cardiovasculares, la artritis o la diabetes, un inadecuado flujo sanguíneo puede afectar negativamente a las piernas.

Pesadez, hinchazón, calambres, várices y celulitis son algunos de los síntomas más evidentes.

Además del sedentarismo, la genética, la mala alimentación o el exceso de peso influyen en esta patología, que puede disminuir notablemente con pequeños cambios de hábitos. Aquí le ofrecemos algunos consejos para lograrlo:

1. Evite el consumo de grasas

La ingesta excesiva de grasas saturadas es uno de los factores que más influye en la mala circulación: tiende a aumentar los niveles de triglicéridos y colesterol plasmáticos, fomentando la viscosidad de la sangre. Algunos de estos productos son los lácteos enteros, embutidos y chocolates.

También se desaconseja una dieta con alto contenido de sal, que puede provocar retención de líquidos, y el consumo excesivo de carne roja, que tapa las arterias y promueve la mala circulación.

2. Elija alimentos ricos en fibras

Las fibras contribuyen a eliminar el colesterol y triglicéridos del organismo. Por eso, lo ideal es incorporarlas a través de frutas, verduras, cereales integrales o legumbres (puede probar con estos snacks saludables). También, una buena opción es consumir grasas poliinsaturadas, que -a diferencia de las trans- contribuyen a la fluidez de la sangre. Estas se encuentran en aceites de semillas -girasol, maíz y soja-, frutos secos -nueces y almendras- o pescados azules -salmón, atún, sardina y bacalao, entre otros-.

Además de estos alimentos, es fundamental una buena hidratación: consumir al menos dos litros de agua por día facilita la eliminación de toxinas y depura la sangre, aumentando su flujo y velocidad. Son muy recomendables las infusiones, como el té verde , rojo, romero o diente de león.

3. ¡Muévase! Incluso en su trabajo

Evitar el sedentarismo es fundamental contra los problemas de circulación. Lo importante es saber que no siempre hace falta pasar varias horas del día en el gimnasio: ir al trabajo a pie o en bicicleta, elegir la escalera en lugar del ascensor o estirar el cuerpo en los momentos de descanso son hábitos sencillos para una vida más activa. También se pueden realizar ejercicios en el trabajo, como mover de manera circular los pies bajo el escritorio o levantarte y dar algunos pasos al menos cada una hora.

Para los momentos de ocio, existen técnicas de acondicionamiento físico que se adaptan a todos los gustos e intereses. Incluso, para quienes tienen menos tiempo hay clases exprés que trabajan todo el cuerpo en tan sólo 30 minutos.

4. Dígale NO al calor y a la ropa apretada

En épocas de calor, es frecuente notar las piernas más hinchadas y pesadas, lo que significa que no hay buena circulación. Lo ideal es contrarrestar este efecto con duchas de agua fría: luego del lavado, aplicar sobre la zona chorros a alta y baja temperatura (siempre acabando con esta) para aliviar el dolor. No son aconsejables los saunas ni los baños calientes.

Además, puede reducir la presión sobre las piernas utilizando ropa holgada y calzado cómodo. En caso de estar mucho tiempo parado, utilizar medias de compresión, que evitan que la sangre se estanque en las venas.

5. Levante las piernas antes de irse a dormir

6 formas de mejorar la circulación de las piernas

Dormir con las piernas más elevadas que la cadera ayuda a mejorar la circulación: puede lograrse apoyando los pies sobre una o dos almohadas. Si de esta manera no puede conciliar el sueño, deberá elevarlas sobre la pared o el respaldo de la cama unos 15 minutos por día.

6. Hágase masajes regulares

Los masajes ayudan a eliminar el líquido excesivo y mejoran la circulación de las piernas. Por eso, lo ideal es aplicarlos con frecuencia, a través de un especialista o por su propia cuenta. Puede hacerlo con un jabón exfoliante mientras se ducha o con cremas y aceites luego del lavado.

Recuerde que el movimiento siempre debe ser circular, de abajo hacia arriba y sin presionar demasiado la zona. Utilizar guantes de crin puede ser sumamente útil para remover las células muertas y mejorar la circulación.

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