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Lic. Lorena Benítez - Nutricionista

Los alimentos de otoño están diseñados por la naturaleza para dotar al cuerpo de los nutrientes necesarios con el fin de hacer frente al cambio de estación.

Después del verano, es recomendable hacer una “limpieza” del organismo para depurarse e inmediatamente hacer un tratamiento rico en vitamina C, de forma tal que nuestro organismo se prepare para resistir a los resfriados tan comunes de la época.

Consejos para tener hábitos saludables y adaptar nuestra alimentación a la estación otoñal

  • Planificar las comidas semanales. Sabemos que una buena planificación es garantía de elaborar menos y de comer más saludable. De esta forma, se asegura de consumir los alimentos necesarios en el momento adecuado para que la alimentación sea equilibrada; además, evita las compras compulsivas que, por lo general, consisten en alimentos más pesados.
  • Repartir los alimentos en cuatro o cinco veces durante el día, de un modo lógico y adaptado a nuestros horarios de trabajo.
  • Controlar el tamaño de las porciones. Sobretodo cuando comemos fuera de casa, ya que es habitual que encontremos cantidades muy superiores a las que realmente necesitamos para satisfacer el hambre y nuestras necesidades nutricionales. Los alimentos de origen vegetal deben ser las estrellas diarias en la alimentación.

¿Cómo adaptar la alimentación?

Es cierto que cuando llega el otoño, el organismo tiene que adaptarse al nuevo clima y a los ritmos de la nueva estación. Nos apetecen los platos calientes, como sopas, guisos y estofados.

Es el momento de optar por los platos con legumbres, que son muy nutritivas y pueden servirse como plato único acompañado de una ensalada y una fruta de postre.

Consumir frutos secos como almendras, nueces, maní. Son ideales para comer entre horas y/o para acompañar recetas con carnes, pescados y ensaladas. También para enriquecer salsas o cremas.

No desterrar las ensaladas de la mesa, no son exclusivas del verano. Es importante recordar, que es recomendable consumir mínimo tres porciones de frutas y dos de verduras (una de ellas en forma de ensalada).

Por lo general, pensamos que con el cambio de clima hay que consumir más calorías que en las épocas de calor. Pero lo cierto es que el metabolismo es el mismo en todas las estaciones. Por esto, tanto en invierno como en verano, las calorías que necesita nuestro cuerpo son muy similares.

Con el frío, no hay que comer más, hay que comer distinto.

La práctica de ejercicio físico

¿cómo alimentarnos ante el cambio de estación?

El sedentarismo es un mal que aqueja a la sociedad. Llevar una vida activa, en la que la práctica regular de ejercicio físico juegue un papel protagonista, ayuda a prevenir la obesidad y las enfermedades derivadas del exceso de peso (diabetes, hipertensión, problemas cardiovasculares, etc.).

Además, las personas que hacen deporte de forma habitual, suelen tener hábitos de vida más saludables. Si durante las vacaciones ha comenzado a practicar alguna modalidad deportiva, aproveche para continuar con esta sana costumbre durante el resto del año.

Organizar la agenda y dedicar al menos 45 minutos diarios al ejercicio físico. La práctica deportiva debe ser individualizada, estar adaptada a la edad y condiciones físicas del practicante.

Es esencial elegir actividades con las que disfrute. Unir placer y salud es la manera más efectiva de convertir la práctica de ejercicio físico en un hábito diario.

Por último, recordar que es importante cuidar nuestra alimentación todo el año, pudiendo llevar adelante un estilo de vida saludable que implique disfrutar de cada estación y cada etapa de la vida sin restricciones, sino con mejores elecciones que promuevan la salud y mejoren nuestra calidad de vida.

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