Cálculos

... renales - Dr. Marcos Martínez – Nefrólogo »

Los cálculos renales se componen de sustancias normales de la orina; pero que por diferentes razones, se han concentrado y solidificado en fragmentos de mayor o menor tamaño. Afecta a más del 10% de la población, en edad media de la vida y es más frecuente en los hombres. Predomina en personas con hábitos sedentarios o en personas con gran exposición al calor. Los cálculos pueden quedarse en el riñón o desprenderse y bajar por los conductos urinarios.

Factores de riesgo

  • No beber suficiente cantidad de líquido, en especial agua.
  • Antecedentes familiares de cálculos renales.
  • Seguir una dieta alta en proteínas y sodio, pero baja en fibras.
  • Ser hombre.
  • Tener entre 20 y 70 años.
  • Estar postrado en cama o inmóvil durante un período prolongado.
  • Determinados medicamentos.

Seguimiento luego del procedimiento

La colocación del balón intragástrico requiere un soporte nutricional adecuado, para favorecer la pérdida de peso, facilitar el mantenimiento del peso perdido y disminuir las posibles complicaciones asociadas a la intervención.

Se programan visitas de soporte nutricional,de educación y refuerzo de hábitos alimentarios, además de las necesarias visitas de control del peso. Todo el proceso (anterior y posterior a la cirugía) es supervisado por un equipo médico multidisciplinario formado por digestólogos, endocrinólogos, nutricionistas y psicólogos, que se encargan de mantener la motivación de los pacientes, para que se centren en la labor de alcanzar y mantener los objetivos marcados de pérdida de peso.

Contraindicaciones

  • Cirugía gástrica previa.
  • Dependencia de drogas o alcohol.
  • Úlcera gástrica o duodenal en fase activa.
  • Uso de anticoagulantes.
  • Enfermedad inflamatoria intestinal.
  • Hernia hiatal de 5 cm.

Síntomas de los cálculos renales

Pueden provocar un dolor intenso de tipo cólico en la parte baja de la espalda o en el costado. Por lo general, el dolor se desplaza hacia el abdomen, la ingle o los genitales a medida que el cálculo se desplaza por el tracto urinario.

Otros síntomas podrían incluir: náuseas y vómitos, orina turbia o sanguinolenta, fiebre, necesidad de orinar con mayor frecuencia.

Cálculos renales

Tipos de cálculos renales

  • Cálculo de calcio: es el más común. El calcio que no usan los huesos y los músculos, va a los riñones. Por lo general, los riñones eliminan el calcio adicional a través de la orina. Los cálculos se producen cuando parte del calcio permanece en los riñones y se acumula con el tiempo.
  • Cálculo de estruvita: es más común en las mujeres. Por lo general, se forma después de una infección crónica del tracto urinario.
  • Cálculo de ácido úrico: se forma cuando hay demasiado ácido úrico en la orina. Están en riesgo las personas que siguen una dieta alta en proteínas o han recibido quimioterapia.
  • Cálculo de cistina: no es muy común. La enfermedad que provoca la formación de cálculos de cistina es hereditaria y se llama cistinuria.

Tratamiento

Si el cálculo es suficientemente pequeño, es posible eliminarlo a través de la orina. El médico puede prescribir medicamentos para el dolor.

Si el cálculo es demasiado grande o está provocando una infección, el especialista podría usar una máquina especial de ondas de choque para romper el cálculo en pedazos más pequeños. Esto se llama litotricia extracorporal por ondas de choque. Un urólogo (especialista en cirugía del tracto urinario) puede introducir un instrumento muy delgado en la uretra, vejiga y uréteres para encontrar el cálculo. Luego retirarlo o romperlo en pedazos más pequeños, previa anestesia local. La cirugía también es una opción y a veces es la única manera de eliminar un cálculo renal.

Prevención de la formación de cálculos renales luego del tratamiento

La mayoría de las personas que tienen cálculos renales tienen una probabilidad del 50% de desarrollar otro cálculo renal en el término de 10 años, esto ocurre con mayor frecuencia si no se encuentra y se trata su causa. Pero existen medidas para reducir el riesgo:

  • Beber como mínimo 2 litros de agua por día, para producir suficiente orina.
  • No consumir más de 1 cucharadita de sal por día, esto incluye la que contienen los alimentos preenvasados.
  • No comer más de 2 porciones de carne por día.
  • Tener una alimentación equilibrada y variada.
  • Evitar las infecciones urinarias y si aparecen, tratarlas correctamente.
  • Algunas personas necesitan medicamentos para evitar que se forme otro cálculo renal.
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