Cálculos en ...

... la vesícula - Prof. Dr. José Marín Massolo - Cirujano General y Laparoscopista - Tel.: 232-644 / (0994) 258-800 »

La litiasis vesicular (“cálculos”, “piedras” en la vesícula biliar) es una afección muy frecuente. La vesícula biliar es una pequeña bolsita, en comunicación con el árbol biliar que conduce la bilis al duodeno (intestino delgado). Se encuentra en el lado derecho del abdomen, parte superior, por detrás del reborde costal y pegada a la cara inferior del hígado.

Síntomas

En muchos casos, la afección puede permanecer asintomática durante años o puede manifestarse por síntomas digestivos tales como; náuseas, exceso de flatulencias, sensación de plenitud gástrica o dolores en la boca del estómago (cólicos biliares) y en la parte posterior del tórax (bajo el omóplato derecho).

Un gran porcentaje de la población presenta litiasis vesicular (10 a 15%) de acuerdo a las estadísticas. De este porcentaje solo el 50% es sintomático.

¿Qué son los cálculos biliares?

Los cálculos son piedras de cristales de colesterol, pigmentos biliares o una composición mixta de ambos compuestos. Su tamaño es muy importante, pero a la inversa de lo que se cree, los cálculos pequeños son mucho más peligrosos que los que tienen un tamaño superior a los 10 mm. Esto es debido a la facilidad con que dichos cálculos pequeños (microcálculos) puedan migrar (escaparse) de la vesícula y llegar al conducto biliar principal, produciendo una obstrucción del mismo. Esta situación conlleva el paso de componentes de la bilis a la sangre (ictericia), infección de las vías biliares e inclusive sepsis.

Otra posible consecuencia es la obstrucción del conducto excretorio pancreático, produciéndose una pancreatitis aguda. Afección muy grave y a veces de tratamiento y evolución incierta. Es por este motivo que se recomienda el tratamiento de los cálculos biliares lo antes posible, sobre todo si son pequeños.

El diagnóstico

Surge de los síntomas y es confirmado por la ecografía. Existe un pequeño porcentaje de cálculos biliares que no pueden ser vistos en la ecografía por motivos fisiológicos o anatómicos. Esta afección puede confundirse con cálculos urinarios, apendicitis aguda, gastritis, colon espasmódico, etc. Por lo que una ecografía ayuda a confirmar la sospecha diagnóstica.

En ocasiones los síntomas pueden estar causados por una afección denominada colesterolosis vesicular, que produce la infiltración de la pared de la vesícula por cristales de colesterol, lo cual no permite percibir ningún cálculo en el interior de la misma pero causa molestias como digestión perezosa, náuseas postprandiales y aversión a alimentos grasos. También existe la formación de pseudopólipos vesiculares, que producen síntomas similares sin tratarse de verdaderas piedras. Ambas patologías son de tratamiento quirúrgico.

Cálculos en la vesícula

El tratamiento

Es quirúrgico, por vía laparoscópica. Con este procedimiento, la laparoscopía entró como una innovación extraordinaria en cirugía y especialmente en cirugía biliar. Inicialmente en Alemania y posteriormente en Francia, se realizaron las primeras colecistectomías laparoscópicas, cambiando radicalmente el curso de la cirugía haciéndola miniinvasiva, evitando el daño a la pared abdominal que produce una cicatriz quirúrgica. A partir de esta cirugía se desarrolla todo un complejo tecnológico destinado a reducir al máximo la agresión a la pared abdominal que significa un corte quirúrgico.

Actualmente la operación de elección (Gold standard) en cirugía biliar es la cirugía laparoscópica. A través de dicha cirugía en manos expertas, se obtienen mejores resultados que con la cirugía abierta. Quedando ésta para solucionar dificultades que no puedan ser abordadas por vía laparoscópica y como puerta de auxilio.

En dicha cirugía, a través de 3 a 4 orificios de 5 a 10 mm, se extirpa la vesícula, en todos los casos, con las piedras en su interior. El cirujano recurre a varios métodos para asegurarse que no hayan pasado cálculos a la vía biliar principal, la cual puede ser “limpiada” por vía endoscópica, a través de una endoscopía alta (por la boca).

Requiere 24 horas de internación; 4 a 7 días de recuperación para actividades que no demanden mucho esfuerzo y 2 a 3 semanas para aquellas que sí lo demandan. La extirpación de una vesícula enferma, no produce mayores dificultades en la digestión, pudiendo la persona al cabo de 1 o 2 meses tener una alimentación libre.

Seguinos en Facebook

revista