¿Cada cuánto tiempo ...

... hacerse un examen ginecológico? - Dra. Maybell Stewart – Gineco-obstetra »

Una de las acciones más importantes en salud es evitar las enfermedades. La prevención es posible gracias a una correcta revisión, realizada por un profesional que haga una historia clínica rigurosa en la que se debe tener muy en cuenta los antecedentes familiares cardiovasculares y endocrinometabólicos de la mujer, así como aquellos antecedentes que tengan componentes genéticos demostrados, como los cánceres de colon, mama, útero y ovarios.

La revisión ginecológica nunca es buena si solo se piden los estudios, sin hacer el interrogatorio y el examen físico. Aunque la mujer no tenga ningún síntoma particular debe visitar a su ginecólogo una vez al año. La revisión o chequeo anual consta de una historia clínica, una exploración física ginecológica y las pruebas complementarias necesarias.

¿Para qué sirve esta visita anual?

  • Prevenir y detectar alteraciones del aparato reproductor.
  • Detectar de forma precoz el cáncer genital y el cáncer de mama.
  • Aclarar dudas sobre anticoncepción, planificación familiar, cuidados y hábitos higiénicos del aparato reproductor.
  • Permite detectar alguna patología que todavía no ha provocado síntomas.
  • Mantener la fertilidad y evitar las infecciones de transmisión sexual.

La historia clínica debe incluir:

  • Los antecedentes familiares de enfermedades importantes o cáncer.
  • Los antecedentes personales. Las enfermedades que se hayan padecido, ginecológicas o no.
  • Las intervenciones quirúrgicas.
  • Los hábitos tóxicos: tabaco, alcohol, drogas.
  • Existencia de alergias a medicamentos u otros.
  • Los antecedentes ginecológicos: edad de la primera regla, periodicidad de la regla, problemas menstruales, anticoncepción que se utiliza y fecha de la última regla.
  • Gestaciones anteriores si existieron, el resultado de las mismas y la lactancia.

La exploración física:

  • Exploración general: debe incluir talla y peso en cada revisión.
  • Observar los genitales externos y la vagina.
  • Con la exploración bimanual combinando el tacto vaginal mientras se palpa el abdomen se palpa el tamaño y la consistencia del útero y de los ovarios así como la presencia de tumores.
  • Examen de ambas mamas y de la zona axilar para detectar posibles nódulos.

El examen físico se debe realizar siempre y cuando la mujer ya se inició en las relaciones sexuales, caso contrario se realiza solo el interrogatorio.

REVISIÓN GINECOLÓGICA POR EDAD:

Antes de los 20 años:

Si la mujer ya ha empezado a tener relaciones sexuales entonces se debe pensar en orientar hacia la planificación familiar y aconsejar sobre el uso de los contraceptivos. Asimismo, las jóvenes deben estar vacunadas contra la hepatitis B y contra el papilomavirus.

¿Cada cuánto tiempo hacerse un examen ginecológico?

Empezar con el Papanicolaou y la colposcopía al año de iniciar las relaciones sexuales. El Papanicolaou consiste en tomar una muestra de células de la vagina y del cuello uterino, con esto es posible descubrir lesiones premalignas o malignas incipientes producidas por la infección del virus del papiloma humano. Por su parte, la colposcopía consiste en la observación del cuello uterino a través de un aparato especial: el colposcopio. Se pueden observar manchas blancas, puntillados u otra alteración del cuello uterino de los cuales luego se realiza una biopsia. El estudio es totalmente indoloro, sencillo y rápido, permitiendo realizar en el mismo momento la toma para el Papanicolaou. Ambos estudios se complementan entre sí.

Es recomendable hacerse la primera ecografía ginecológica, que servirá para comprobar que todo está bien y será un referente para ecografías futuras.

Con la ecografía transvaginal, se obtienen imágenes del útero, de la cavidad uterina que se denomina endometrio, de las trompas y de los ovarios, describiendo su forma, tamaño, contenido y ubicación. No comporta irradiaciones y no tienen efectos secundarios, pero debe realizarse solo si la mujer está activa sexualmente.

Una ecografía ginecológica abdominal, permite lo mismo solo que el transductor se coloca sobre el abdomen, sin embargo la imagen obtenida no es tan clara y elocuente. Se realiza en las mujeres que aún no tienen sexo o cuando existen tumores muy grandes, ya que el transductor abarca más campo para el diagnóstico.

Entre los 30 y 40 años:

  • Papanicolaou y colposcopía anual.
  • Ecografía transvaginal o ginecológica abdominal anual.
  • Analítica de sangre completas y de orina.

También el seguimiento de la paciente dependerá de sus factores de riesgo y de si el ginecólogo ha visto o no algo en las exploraciones.

A partir de los 40 a los 50 años:

Las analíticas a realizar deberán ser más completas y vigilar especialmente el balance lipídico–triglicéridos y colesteroles–, la glucemia, la función tiroidea, la presión arterial, el peso y la medición de la cintura, que en la mujer lo ideal sería hasta 88 cm. Se habla de que si se sobrepasa esta medida, por la grasa acumulada en el abdomen puede aparecer el síndrome metabólico, que consiste en aumento de la presión arterial, la diabetes y la hipercolesterolemia con todas sus consecuencias.

Entonces:

  • Papanicolaou y colposcopía.
  • Ecografía transvaginal o abdominal. A partir de los 40 es cuando empiezan a ser interesantes las ecografías, el PAP y la colposcopía realizadas en años anteriores, para comprobar si han habido alteraciones.
  • Mamografías anuales. En algunas ocasiones y dependiendo de los resultados de las mamografías también se practica de forma complementaria una ecografía de las mamas que es un método más sensible para el estudio de la patología benigna.
  • Analítica de sangre y orina. Esto para ver el estado general y el funcionamiento de los órganos.

A partir de los 50 años:

Ahora los chequeos cobran sentido especialmente porque detectan los riesgos cardiovasculares y tumorales.

  • En cuanto al Papanicolaou y la colposcopía, se deben seguir haciendo cada dos o tres años, si la paciente ha dejado de tener relaciones sexuales; si aún las tiene, hacer en forma anual.
  • Las ecografías transvaginales no se realizan en forma seguida, a no ser que el ginecólogo encuentre algún problema, ya que después de la menopausia el útero y los ovarios tienden disminuir significativamente su tamaño y muchas veces los ovarios ya no se visualizan, porque son tan pequeños que están cubiertos por los gases intestinales.
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