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... en las fiestas de fin de año - Lic. Fátima Rojas Villanueva »

Lic. Fátima Rojas Villanueva

En estas fechas es más importante que nunca proteger su estómago y su línea de las comidas copiosas y el exceso de alcohol. Existen ciertas pautas nutricionales que puede seguir para cuidarse y adoptarlas durante las fiestas, y también de forma permanente, ya que le ayudarán a tener siempre buenas digestiones y a comer más ligero sin pasar hambre.

El tipo de alimentos, las combinaciones entre ellos, el momento del día y hasta el orden en el que los come influyen en su digestión. Sabiendo algunos pequeños trucos, no sólo conseguirá contrarrestar los efectos de las típicas comidas y las celebraciones navideñas, sino logrará seguir una dieta sana, ligera y respetuosa con su estómago.

Combine bien los alimentos

Con tantos aperitivos, canapés, entrantes, platos, postres, bebidas y dulces, es muy fácil mezclar alimentos que resultan demasiado pesados para ser digeridos juntos en el estómago. Por ello, es muy importante que diseñe bien su menú navideño y tenga en cuenta estos consejos cuando se enfrente a las cenas, comidas o celebraciones típicas de estas fiestas:

- Procure no mezclar demasiados hidratos de carbono con demasiadas proteínas. Juntos, suponen un tremendo esfuerzo digestivo a su estómago, lo que se traduce en pesadez, dolor abdominal, gases, ardores y demasiadas calorías; principalmente, si los ingiere por la noche.

- Diseñe un menú en el que predomine uno de los dos tipos de alimentos y acompáñelo siempre con verduras frescas o cocinadas como entrante o primer plato. Lo normal es que en estas fiestas predominen los platos a base de proteínas: cordero, carne vacuna magra, marisco, ave sin piel... No los acompañe con papas o arroz, sino de guarniciones verdes.

- Cuidado con los canapés. Aunque su plato principal sean proteínas acompañadas de vegetales, si se llena de canapés estará consumiendo muchos hidratos de carbono, que sumados a las proteínas de la cena, le asegurarán una digestión pesada y un montón de calorías extra. No renuncie a ellos, pero procure tomar sólo un par o compensar después comiendo muy ligero.

- Controle el pan. No le pedimos que elimine totalmente del menú los hidratos de carbono, puede tomar una pequeña ración. Pero en Navidad es fácil abusar del pan: en los canapés, con mantequilla, con patés, con la comida. Si suma, le saldrá no sólo un exceso de hidratos, también de calorías.

- Aperitivos y entrantes. Son la perdición de la línea en Navidad. Los citados canapés, frutos secos, sopa paraguaya, chipa guasu, embutidos, quesos... podrían constituir por sí solos una cena o una comida altamente calórica. Imagínese sumarlos al menú principal: no hay estómago ni balanza inmune a esta sobrecarga alimenticia. Lo ideal es que los tome como plato único, por ejemplo, en los típicos cócteles, se limite simplemente a probarlos.

Cuide el orden de lo que come

Es importante que tenga en cuenta el orden en el que los consume, ya que los nutrientes de cada alimento necesitan de una serie de enzimas para ser digeridos. Lo ideal es comenzar cada comida con una ensalada a base de vegetales frescos, que preparan el estómago y lo estimulan para recibir alimentos más pesados. La fruta fresca también es una buena opción para preparar a su estómago para el proceso digestivo; si en las comidas o cenas no le apetece empezar con fruta, hágalo en el desayuno, para comenzar el día con el estómago en buena forma.

En el caso de mezclar en una misma comida hidratos y proteínas, es más digestivo consumir primero las proteínas y luego los hidratos de carbono. Ambos pueden ser acompañados por hortalizas frescas o cocinadas.

Tener en cuenta que el mejor orden digestivo de los alimentos le ayudará a preparar un menú más ligero y sano. Es fácil preparar una gran ensalada o poner diferentes tipos de vegetales como entrantes y luego un plato principal a base de proteínas (carne, pescado, huevos o pollo).

En Noche Buena, Navidad o Año Nuevo es fácil hacer varias comidas copiosas en el mismo día: procure entonces que una sea a base de hidratos de carbono (mejor al medio día) y otra a base de proteínas (por la noche).

Fruta: ¿antes o después de comer?

¿Cuál es la respuesta nutricional a esta pregunta? A no ser que tenga un estómago fuerte, tomar la fruta después de comer hace más difícil el proceso digestivo, debido a que la digestión de la fruta es muy corta y al tomarla al final pasa demasiado tiempo en su intestino y fermenta.

Lo ideal, es tomarla entre horas o antes de comer, ya que las enzimas de la fruta preparan los jugos del estómago para digerir alimentos más pesados, como proteínas e hidratos de carbono.

Frutas como la piña o el mamón son especialmente digestivas, pero aún así, le sentarán mejor antes de comer. Como postre, lo más digestivo es tomar una infusión, un yogur descremado o sin lactosa si es intolerante a la misma, una manzana o compota de manzana sin azúcar añadido.

Socorro, ¡llegan los dulces!

Después de comer o cenar, los dulces son también los responsables de que las digestiones sean más pesadas y difíciles. Lo primero es evitar la tentación. Prohibido poner la típica bandeja de turrones, chocolates o pan dulce, etc. Y si la tiene, escóndala y sáquela sólo cuando vengan invitados. Procure que en la bandeja haya siempre algo ligero que pueda comer en caso de no poder resistir la tentación: frutos secos naturales, fruta fresca... Ya que es tan difícil resistirse a los dulces, hágase el propósito de tomarlos sólo entre horas, a modo de merienda, como colación o incluso en el desayuno, cuando tiene todo el día por delante para quemarlos. Los días de Navidad, intente también incrementar su actividad física para contrarrestar las calorías de más.

Sí a la buena digestión en las fiestas de fin de año

También tenga cuidado con las bebidas en estos días. Debido a las numerosas celebraciones, seguramente tomará más café, gaseosa y alcohol, todos ellos cargados de azúcares vacíos de nutrientes, pero llenos de calorías. Procure apartar el azucarero y los sobrecitos de azúcar. Acostúmbrese al sabor real del café o endulce con edulcorante. La bebida ideal en estos días son las infusiones, ya que le ayudarán a hacer la digestión y a eliminar toxinas: boldo, manzanilla, hinojo, té verde, diente de león.

Combata las resacas

Frente a una buena resaca, es importante hidratarse bien, recuperar vitaminas y eliminar toxinas. Lo ideal es pasarse el día siguiente a base de jugos naturales de frutas (el de tomate es ideal), fruta fresca (sobre todo de alto contenido en vitamina C, como las naranjas, frutillas, acerola o kiwis), agua e infusiones depurativas. Para comer o cenar, sopa de verduras, yogures, queso fresco... y ¡nada de azúcar, tabaco o alcohol!

Depúrese

Aprovecha los días entre celebraciones para depurarse. Simplificar su dieta y estimular la depuración le permitirá a su organismo deshacerse de lo que le sobra: toxinas, exceso de grasas y ácido úrico, exceso de peso y hasta de pesimismo. Limpiarse por dentro le hará estar mejor por fuera, es una de las mejores terapias antienvejecimiento y permitirá descansar a su estómago, hígado y riñones.

Y sobre todo, disfrute cuidando su salud, su peso y ¡su calidad de vida!

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