Aumento de eczema ...

... en primavera - Dra. Gizella Hütter – Dermatóloga »

La prevalencia de eczemas se ha incrementado sustancialmente en muchos países, especialmente los industrializados. Con la llegada de la primavera, factores como la exposición al sol, a los alergenos, insectos y productos que aplicamos sobre la piel, pueden acentuar los brotes de eczemas en aquellas personas que sufren dermatitis atópica.

Principales manifestaciones del eczema

Las personas que sufren de eczema suelen presentar una reacción por hipersensibilidad y la zona afectada se inflama, pica y se descama. Esta irritación crónica, más el hecho de rascarse constantemente, vuelve la piel más gruesa.

Las lesiones se localizan principalmente en zona de pliegues, en la cara anterior del codo, en la parte posterior de la rodilla y en general en brazos y piernas.

En los niños más pequeños generalmente hay un enrojecimiento de las mejillas.

Las causas del eczema

El eczema produce generalmente inflamación, enrojecimiento, descamación y picor en un área delimitada de la piel o en forma de pústulas o ronchas. Puede tener varias causas, pero la más frecuente es una causa alérgica, es decir, nuestra piel reacciona frente a una sustancia a la cual es hipersensible.

Cuando llega la primavera, estación en que más se exacerban los brotes, generalmente nuestra piel que ha estado algo descuidada durante el invierno, se encuentra más seca, y esto puede favorecer el desarrollo o empeoramiento del eczema.

Agentes irritantes de la piel en primavera

Aumento de eczema en primavera

En primavera las personas están más expuestas a una serie de elementos y agentes irritantes porque comienzan a realizar actividades al aire libre. Debido a ello, el contacto con una serie de alergenos como el polen y el polvo, es frecuente.

Al utilizarse menos ropa, la piel está en mayor contacto con dichos agentes, además de insectos y la exposición al sol. Se agregan la sequedad cutánea, los cambios de temperatura y la polución ambiental.

El picor constante y la piel irritada impide que se puedan disfrutar en muchas ocasiones del uso de las piscinas, ya que el cloro empeora la situación, causando escozor, tirantez e incluso dolor.

Cómo reparar la piel luego del invierno para recibir a la primavera

  • Durante el invierno la piel es agredida, sobre todo deshidratada por las bajas temperaturas, el viento y los cambios bruscos de temperatura entre el exterior y los interiores. Es importante tener siempre la piel hidratada con cuidados externos, pero también desde el interior, bebiendo diariamente como mínimo 2 litros de agua.
  • Aumentar la frecuencia de las exfoliaciones para suprimir la células muertas, optimizar la absorción de los cuidados aplicados a la piel de todo el cuerpo.
  • Es aconsejable favorecer la síntesis de melanina antes de exponernos al sol de la primavera.
  • Consumir alimentos con caroteno y vitamina E. Complementar esa alimentación con masajes a base de aceites naturales.
  • Utilizar protector solar aunque el día esté nublado.

Tratamiento y prevención del eczema

Para hacer un diagnóstico, los signos visibles son los principales criterios que tiene el especialista en cuenta, junto con los antecedentes familiares, ya que no hay exámenes específicos de laboratorio. Tras realizar el diagnóstico, el dermatólogo pauta un tratamiento para el eczema.

No obstante, es fundamental instaurar medidas preventivas, como la utilización de productos cosméticos y de limpieza hipoalergénicos, libres de fragancias u otras sustancias irritantes, menor exposición a sustancias químicas y evitar el aire acondicionado, ya que reseca la piel y las vías respiratorias, utilizar humidificadores.

Otros consejos para prevenir los brotes

Los consejos y recomendaciones son básicamente los mismos que para el resto del año:

  • Realizar duchas rápidas en vez de meterse a la bañera.
  • Evitar los cambios bruscos de temperatura.
  • Cuando los niveles de polen son elevados, evitar salir a las horas centrales del día, y darse una ducha antes de acostarse para retirar de la piel los restos de polen.
  • Ventilar la casa, pero no mantener las ventanas abiertas todo el día, para evitar que entre el polen.
  • Evitar rascarse.
  • Controlar los niveles de estrés, practicar yoga, meditación, o simplemente parar y respirar, conscientemente.
  • Cuidar las primeras exposiciones al sol, ya que la piel está mucho menos preparada.
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