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... autocuidado del asma en el niño - Dr. Bernardo Sánchez »

La receta médica y la consejería en salud realizada por profesionales a los pacientes y a la familia, son insuficientes para conseguir el buen control de los síntomas del asma en el niño.

Es por esta razón que resulta de gran importancia que la familia y el niño adquieran conocimientos, actitudes y algunas habilidades que puedan colaborar para un mejor resultado de su tratamiento.

Nos estamos refiriendo al término denominado como autocuidado, en que la misma familia y el propio paciente pueden tener ciertos conocimientos de su problema de salud y ejercer con sus propias decisiones ciertos cuidados de su enfermedad. No se refiere ésto a que sean expertos en la enfermedad, pero desde décadas pasadas, está demostrado que las propias familias y los pacientes, si tienen conocimiento y actúan positivamente en su propia salud se logran mejores resultados, mayor calidad de vida, superando las dolencias que les están aquejando.

¿Cómo se puede conseguir esta capacidad?

Lograr la capacidad para cuidarse a sí mismo se consigue con un proceso educativo, planificado con los médicos, enfermeras y psicólogos. No significa precisamente una educación formal en estos temas, principalmente debe ser un diálogo que genere confianza en la familia y en el niño, para que gradualmente se adquieran esos conocimientos y lo más principal, se genere actitudes para mejorar los niveles de autocuidado. También es un proceso de aprendizaje sobre los errores o las omisiones identificadas en grupo.

En qué consiste el proceso educativo

Los profesionales que están dedicados a la atención del niño asmático deben elaborar un plan educativo que comienza con la identificación de cuáles son los conocimientos de la familia, ¿qué saben?, ¿que sienten?, ¿qué creen?, ¿qué expectativas tienen?, ¿qué actitudes presentan ante la enfermedad?. A partir de ésto, primordialmente se debe generar un acuerdo cuya meta final es marcar entre todos, un objetivo concreto de lo que se quiere conseguir.

¿Qué debe comprender básicamente ese objetivo concreto fijado?

Lo primero es que las familias adquieran competencias, sencillas pero fundamentales, para hacer frente a esta enfermedad. Estas competencias (conocimientos, destrezas y actitudes) consisten esencialmente en la capacidad para:

  • Reconocer cuáles son sus necesidades, sus proyectos.
  • Conocer la enfermedad, origen, en qué consiste, cómo se diagnostica y cómo se trata.
  • Conocer los síntomas, factores que desencadenan, signos de alarma, tratamiento de crisis y de mantenimiento, el buen uso y la técnica de los inhaladores y cámaras.
  • Identificar precozmente los síntomas de inicio de una crisis y decidir ante esta situación de urgencia el tratamiento previamente acordado con el profesional.
  • Adaptarse a situaciones cambiantes y a conocer los recursos y la capacidad que tiene el sistema de atención para la resolución de los casos.

La familia y el niño sabrán adaptar su ambiente y modo de vida con el fin de reducir los factores de riesgo y manejar adecuadamente la enfermedad. Dentro del objetivo final, debe comprender el de generar un sentimiento de autonomía y mejorar la calidad de vida.

La importancia del autocuidado del asma en el niño

Desde luego que la adquisición de estas competencias no se obtienen en una o dos sesiones de conversaciones, es un proceso gradual, marcado entre todos y principalmente donde la familia va poniendo sus propios límites e identificando cuáles son las competencias básicas que deben tener lo antes posible.

Por otro lado, los profesionales también aprenderán y comprenderán las particularidades de cada caso y de los pareceres de cada familiar del niño asmático. Se corregirán los errores y se ganarán la confianza de ellos para que puedan aplicar correctamente el plan de cuidados elaborado.

¿El plan de cuidados difiere con cada niño?

El plan de cuidados no es un modelo rígido, estático, sino que difiere con cada paciente, atendiendo a las características propias de cada familia, a la idiosincrasia de donde proviene ésta. Es un plan personalizado adaptado al nivel de gravedad del paciente y dirigida a la motivación y al involucramiento de pacientes y familiares en su autocuidado. La relación médico-paciente no debe ser un mero cumplimiento de las recetas médicas, sin saber por qué y para qué se realiza esa medicación, debe haber adherencia al tratamiento, en el que el modelo de relación niño-familiares y médico negocian y acuerdan una responsabilidad compartida, con una transferencia gradual de conocimiento y habilidades por parte de cuidadores y del mismo niño. La supervisión estricta de los profesionales en todos los casos debe ser un punto ineludible.

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