Apendicitis aguda ...

... Prof. Dr. José Marín Massolo - Cirujano General y Laparoscopista - Tel.: 232-644 / (0994) 258-800 »

La apendicitis aguda es, tal vez, la patología abdominal más conocida, pero al mismo tiempo, deberíamos decir también la menos conocida, ya que por las distintas formas de presentarse los síntomas, puede simular otras afecciones, muchas de ellas de tratamiento médico. Es una patología infecciosa, intraabdominal y puede llegar a ser de riesgo vital.

El apéndice cecal

Se encuentra en la parte más inferior del ciego (primera porción del intestino grueso). Es un órgano involucionado de pequeño calibre, rico en tejido linfático, cuya inflamación puede llegar a taponar la luz del mismo, produciéndose el crecimiento y la invasión bacteriana. Estas bacterias van infectando progresivamente la pared del apéndice, hasta llegar a la última capa (el peritoneo), capa que es muy sensible y se manifiesta por signos característicos. El proceso tiene un tiempo de evolución relativamente corto, habitualmente 12 a 24 horas y si no es tratado a tiempo puede llegar a la perforación del órgano y producir una diseminación del proceso infeccioso al peritoneo, denominado “Peritonitis”.

Hay un grado superlativo de gravedad entre una apendicitis aguda y una peritonitis, porque la capacidad del peritoneo de absorber toxinas bacterianas lleva a una enfermedad general (sepsis), que puede terminar con la vida del paciente.

Síntomas de la apendicitis

Puede presentarse sin síntomas previos y bruscamente, habitualmente de madrugada, el dolor despierta al paciente, que busca alivio en analgésicos comunes, conducta sumamente peligrosa, pues enmascara los síntomas permitiendo que la enfermedad siga evolucionando. Habitualmente los síntomas son: dolor (inicialmente en la boca del estómago y que luego irradia hacia el costado derecho bajo), náuseas y eventualmente vómitos. Luego aparece la fiebre completando así los síntomas más habituales. Ese es el cuadro típico, en una persona adulta, joven. Pero puede producirse en cualquier etapa de la vida; en el recién nacido, en los niños, y en los adultos mayores y ancianos. En cada etapa tiene características propias que hacen su diagnóstico difícil.

Al ser examinado el paciente revela un dolor en la zona de McBurney, y si la enfermedad evoluciona más, puede presentarse signo de dolor al “rebote”, al soltar el abdomen luego de deprimirlo suavemente.

Este es el momento útil de consultar con un facultativo, quien deberá pedir un examen de laboratorio, sangre y orina, y eventualmente una ecografía. A pesar de los medios diagnósticos accesorios, muy útiles, es el examen de un profesional médico, y supervisar la evolución durante estas horas lo que puede ayudar a determinar el diagnóstico correcto. De todos modos a pesar de todos los métodos, ocasionalmente decidimos operar a un paciente, ante una duda que no puede ser aclarada, eligiendo el mal menor, y no dejar evolucionar una patología potencialmente letal.

Apendicitis aguda

El tratamiento

Es la extirpación del apéndice, que puede hacerse por el método tradicional (corte) o por laparoscopía. La laparoscopía en este caso aporta una reducción importante de la frecuencia de infección postoperatoria, puede manejar apéndices ubicados en distintos lugares sin requerir una ampliación de la incisión, y permite una recuperación mucho más rápida. Se realiza a través de tres orificios y permite explorar toda la cavidad abdominal y detectar otras patologías concomitantes o que pueden ser causa de las molestias atribuidas al apéndice. Sobre todo en las pacientes de sexo femenino, donde el diagnóstico diferencial con afecciones del área genital es muy importante, puede permitir gestos quirúrgicos resolutivos sin la ampliación de la incisión.

Es importante en esta patología, por la velocidad de evolución de la misma, que sea diagnosticada y tratada antes que evolucione hacia una peritonitis que requiere un tratamiento mucho más costoso y con resultados imprevisibles.

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