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... y alimentación - Lic. Fátima Rojas - Nutricionista »

Hacer dieta

Cualquier paciente que está pasando por la experiencia de querer bajar de peso puede afirmar que: hacer una dieta no es nada fácil (por supuesto, hablamos de planes de alimentación sanos y equilibrados supervisados).

Pero la realidad es que hacer un régimen dietario no es nada sencillo: se trata de cambiar de hábitos, reeducación alimentaria, comer otro tipo de alimentos a los que tal vez no estamos acostumbrados, cuidarnos con las grasas y calorías… y claro, ¡el proceso es lento!

Uno de los aspectos más difíciles de controlar cuando se hace dieta es la ansiedad de los primeros días. Después de un tiempo, el cuerpo se acostumbra al nuevo estilo de alimentación y ya no se sentirá la necesidad de pan, dulces y otros alimentos que, por lo regular, se restringen cuando se quiere bajar de peso.

La clave

Es no desesperarse ni obsesionarse por querer bajar de peso rápidamente porque eso no sería saludable. Es importante tener paciencia, responsabilidad y constancia, sobre todo. Sin embargo, si está haciendo una dieta, hay ciertas costumbres que puede adquirir y que le ayudarán a no sentir hambre ni ansiedad entre comidas.

Costumbres que se pueden implementar
  • Sopas: antes de almorzar o cenar, tomar una sopa es una excelente idea, le hará sentir más saciado y de esa manera no necesitará comer de más. Lo ideal es que sean sopas desgrasadas y caseras. Las sopas naturales son sanas si se preparan sin grasas, con poca sal y usando vegetales.
  • Gelatinas light: casi no aportan calorías, y como son casi en un 100% agua, ayudan a mantenerse hidratado. Por eso, cada vez que sienta hambre, en vez de recurrir a un snack o una golosina, recuerde: consuma una gelatina light.
  • No dejar pasar más de tres horas sin comer: hacer dieta no se trata de NO COMER, sino de comer adecuadamente. Estar mucho tiempo sin comer hace que cuando tenga oportunidad de probar un bocado, se descontrole. A media mañana, luego de almorzar y antes de la merienda, es decir entre comidas, es buena idea que coma algo pequeño. Si quiere mantenerse dentro de su régimen, recuerde que no debe tener más de 200 calorías: lo ideal es un yogur descremado o una fruta. Pero también puede ser un huevo duro, una porción de queso light, una barrita de cereal, etc. Acompañe esto con una infusión caliente y verá como la ansiedad y el hambre disminuyen.
  • Beber 2 litros de agua por día: seguro ya sabe que debe tomar esta cantidad de agua, pero tal vez no lo hace porque no está acostumbrado. Intente de a poco hacer de este hábito una costumbre: le hará sentir menos hambre y le ayudará a eliminar toxinas. Lleve al trabajo o a la facultad una botella de 2 litros y que sea su objetivo diario tomarla toda.
  • Aumente su actividad física: si hace ejercicio, bajará automáticamente su nivel de estrés y de ansiedad. Además de quemar calorías, liberará endorfinas que nos hacen sentir bien.
  • Dígale adiós a la culpa: la culpa es un círculo vicioso. Nos atracamos de comida por ansiedad, nos da culpa, y el remordimiento nos hace comer más. Parece ilógico, pero así funcionamos. Por su bien, tiene que comer conscientemente. Por ejemplo, si un día tiene un evento, fiesta o simplemente le dio ganas de comer un trozo de torta, cómalo con responsabilidad, vuelva a los hábitos saludables y no se vaya “como hilo de media”. Recuerde que no subimos de peso por un trozo de torta de vez en cuando, sino por muchas tortas y todos los días.
Ansiedad y alimentación

Para tener en cuenta: Todo lo que comemos, tiene efectos directos sobre cómo nos sentimos física y emocionalmente; el secreto está en el esfuerzo, la voluntad, la constancia y la interpretación de lo que significa realmente la comida en la vida de cada uno de nosotros.








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