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Lic. Fátima Rojas

Aunque la edad, el estado de salud y el tipo de fractura determinan la velocidad de curación; el descanso y una nutrición adecuada también ayudan a acelerar la curación o consolidación ósea.

Alimentación para la consolidación ósea

En el proceso de consolidación ósea, nuestros tejidos necesitan energía, proteínas y minerales que deben ser aportados a través de una correcta alimentación. Además,es esencial consumir una dieta rica en calorías, ya que el cuerpo necesita mucha energía para reparar el hueso fracturado.

1. Calcio: leche y yogur

En la fase reparadora se necesita calcio y fósforo para que el hueso pueda crecer desde cada uno de los extremos de la fractura. Se recomienda aumentar la ingesta de calcio, en primer lugar, para desarrollar huesos densos y fuertes. Los alimentos que son fuentes ricas en calcio incluyen: la leche, el yogur, el queso y los vegetales verdes como las espinacas. Los alimentos fortificados como la leche de soja, los panes y los cereales también contienen algo de calcio agregado. También es de suma importancia suplementar con módulo de proteínas (de alto valor biológico).

Es esencial que al consumir bebidas ricas en calcio agite bien la botella o el envase, ya que el calcio tiende a depositarse en el fondo. Cuando la tendencia del cuerpo a absorber calcio es baja, también puede consumir suplementos de calcio que serán indicados por el traumatólogo o el clínico.

Aunque también es importante tener alimentos ricos en fósforo, como la carne o los lácteos, es necesario mantener un delicado equilibrio entre el calcio y el fósforo para garantizar la salud de los huesos. Más fósforo que calcio a menudo provoca que el calcio se filtre de los huesos, dejándolos quebradizos.

2. Vitamina C: frutas cítricas

La vitamina C ayuda en la formación de colágeno y en altas dosis acelera la cicatrización ósea. Además, inmediatamente después de que el hueso se fracture, el sistema inmunológico desencadena una inflamación, esto origina subproductos dañinos llamados radicales libres que dañan las células y agravan aún más la inflamación. Como es un potente antioxidante, la vitamina C puede combatir estos radicales libres eficazmente, reduciendo la inflamación. Las fuentes más ricas de vitamina C son: los cítricos como el limón, la naranja, el kiwi, la acerola y las verduras verdes.

3. Vitamina D: atún

La vitamina D ayuda en la absorción del calcio. Aunque la luz del sol es la fuente más importante de vitamina D, alimentos como el salmón y el atún son buenas fuentes. Un huevo grande constituye aproximadamente el 10% de la ingesta diaria requerida de vitamina D. Los suplementos de calcio también son buenas fuentes de vitamina D.

4. Vitamina K: verduras de hojas verdes

Los resultados de dos grandes estudios apoyan una asociación entre el consumo de vitamina K y el riesgo relativo de fractura de cadera – aquellos que consumían la cantidad más alta de vitamina K tenían el riesgo más bajo de fracturas de cadera. Las verduras de hoja como la col rizada y el repollo son una gran fuente de vitamina K, y también vienen con muchos nutrientes antioxidantes.

5. Potasio: damasco y ciruelas pasas Alimentos que ayudan al proceso de consolidación ósea

El potasio previene la reabsorción ósea, un proceso por el cual el hueso se descompone y los minerales son liberados de nuevo a la sangre para la circulación. Aunque este es un proceso natural, las personas con osteoporosis tienen tasas más altas de reabsorción ósea que de formación. Las principales fuentes dietéticas de potasio incluyen damascos, ciruelas pasas, atún, soja y aguacate.

6. Magnesio: quinoa y salvado de arroz

El magnesio ayuda en la formación de los huesos. Coma alimentos como la quinoa, salvado de arroz, espinacas, almendras, nueces y semillas de calabaza para obtenerlo.

7. Hierro: carne roja y espinacas

El hierro es esencial para la formación de colágeno y para mejorar el contenido de hemoglobina en la sangre, de modo que los huesos fracturados reciban suficiente oxígeno para la curación. Esta es la razón por la cual las fracturas pueden tardar más tiempo en sanar con anemia ferropénica. Incluya suficiente carne roja (magra), aves de corral, espinacas y el berro.

8. Zinc

La falta de zinc conduce al retraso en el crecimiento óseo. Como este mineral estimula la función de los osteoblastos (células formadoras de hueso) y la mineralización de los huesos, es esencial para la reparación de huesos fracturados. Las ostras, el pollo y el yogur, son una fuente muy rica de zinc.

9. Proteína: carne magra

La deficiencia de proteínas durante la cicatrización ósea afecta la formación de tejido óseo. La proteína ayuda a absorber el calcio de la dieta en los huesos y también ayuda en la liberación de factores de crecimiento que ayudan a la renovación ósea. Las principales fuentes de proteínas incluyen la carne magra, el pescado, la soja, la leche y las nueces.

El diseño de un plan nutricional rico en todos estos nutrientes, y adaptadas a las necesidades y requerimientos metabólicos específicos para cada paciente, será de gran utilidad para conseguir una correcta recuperación y una consolidación ósea más eficiente.

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