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... SUSTENTABLE - 10 tips para cuidar nuestra salud y al planeta - Lic. Gabriela Fretes Centurión - Nutricionista – MSc. en Nutrición y Alimentos

Lic. Gabriela Fretes Centurión - Nutricionista – MSc. en Nutrición y Alimentos

¿Qué podemos hacer para contribuir con la construcción de un entorno más saludable y sustentable en términos de alimentación?

¡Con pequeñas acciones en nuestro día a día podemos aportar nuestro granito de arena e impulsar el cambio desde nuestras comunidades!

Vamos a revisar los 10 tips que podemos llevar a la práctica: 1. Aprenda y enseñe a cocinar.

Puede sonar hasta imposible para algunos, pero tener un conocimiento básico de cocina es indispensable a la hora de tener control sobre los alimentos que elegimos y consumimos. Aprender a cocinar sus comidas favoritas utilizando ingredientes locales puede marcar la diferencia. Si no tiene conocimientos básicos de cocina, es el momento para que tome la decisión y aprenda. Con la familia, con amigos, en una escuela de cocina, todo vale. Enseñar a los niños habilidades de cocina también contribuirá a formar consumidores inteligentes. Existe evidencia que demuestra que los mismos eligen alimentos más saludables y tienden a consumir lo que cocinan, además de aprender acerca de los alimentos desde su origen.

2. Coma local.

Compre alimentos nacionales, sobre todo aquellos productos provenientes de la agricultura familiar campesina. Estos alimentos no tienen que atravesar ningún océano en avión o barco y contaminan menos en términos del medio de transporte utilizado para que el mismo llegue a su mesa. Frutas de estación, verduras, lácteos, carnes, legumbres. Apoyemos la producción nacional, y de esta forma, la economía local. Si consumimos lo nuestro, además estamos valorando el trabajo de los agricultores que día a día se esfuerzan para que tengamos alimentos en nuestra mesa. Si hoy tuvo la suerte de contar con alimentos en su mesa, debería agradecer a un agricultor.

3. Coma frutas y verduras de estación.

Mango, piña, melón, tomate, ensaladas verdes en verano. Pomelo, naranja, mandarina en otoño. Frutillas en invierno. Incluso los productos lácteos y huevos son más abundantes en ciertas épocas del año. Cada fruta y verdura tiene su tiempo de esplendor, ese es el momento ideal para consumirlas ya que aportan todas las vitaminas y minerales que necesita. Busque algún calendario de disponibilidad de frutas y verduras por estación y planifique sus comidas en base al mismo.

4. Plante algo, empiece con una huerta en su cocina y luego llévela a su comunidad.

Puede parecer desafiante, al igual que aprender a cocinar, pero nada es imposible. Comience con algunas hierbas, como albahaca, perejil, lechuga, espinaca, cebollitas de verdeo, rúcula. Puede ubicarlas en macetas individuales o combinarlas en una más grande. No se necesita de mucho espacio. Si vive en un departamento, seguro que podría destinar algún rincón del mismo para la huerta. Existen muchos tutoriales en internet que le podrían servir de ayuda. Una vez que la tenga consolidada en casa, piense en unirse con sus vecinos y empezar una huerta comunitaria. Es una forma de empoderar a la comunidad en este tema y un espacio de intercambio y socialización del cual pueden participar personas de diferentes edades, desde niños a adultos mayores.

5. Evite comprar productos que puede preparar en su casa.

¿Aderezo para pollo? ¿Cubos de sabor? ¿Granola? ¿Galletitas de avena? Para cocinar, opte por los condimentos naturales, como orégano, albahaca, romero y evite los que digan “sabor X”. ¿Antojos de algo dulce? Evite consumir a diario las galletitas empaquetadas, contienen mucha azúcar, grasas y sal. Intente prepararlas en casa, y si los niños ayudan, mejor aún. En caso de comprar productos empaquetados, aprenda a leer el etiquetado y a evitar los productos altos en azúcar, grasas y sal. ¡La comida hecha en casa siempre será más rica!

ALIMENTACIÓN SUSTENTABLE :10 tips para cuidar nuestra salud y al planeta 6. Conozca el verdadero costo de los alimentos baratos.

Muchas veces reclamamos que los alimentos saludables son más caros. Pero, ¿no deberíamos estar preguntándonos por qué los alimentos no saludables son más baratos? La realidad es que puede que no esté pagando su precio real en la caja del supermercado, pero el costo de ese producto para su salud y la del planeta están allí, y tarde o temprano la factura llegará, seguramente con muchos intereses. Este punto es muy importante entenderlo como consumidores para así poder realizar compras más inteligentes e informadas.

7. Disminuya el consumo de carnes, especialmente carnes rojas.

Hagamos un ejercicio juntos para entender el por qué de esta recomendación y ver cómo lo que comemos realmente impacta en el ambiente. Imaginen un plato de asado. Para producir un kilo de carne vacuna se necesitan 15.454 litros de agua y a su vez se producen 27 kilos de CO2 (un gas contaminante). Mientras que para producir un kilo de verduras se utilizan sólo 184 litros y la producción CO2 es mucho menor (1,1 kg). ¿Alguna vez lo pensamos? Pongamos en la balanza estos números y pensemos en lo que diariamente elegimos para consumir. También existen fuentes vegetales de proteína de muy buena calidad. Para que el cambio no sea brusco, podría iniciar destinando un día de la semana a consumir platos “sin carne”. A nivel mundial existe una iniciativa impulsada por el cantante Paul McCartney conocida como “Meet Free Monday”, en español “Lunes sin Carne”, en donde se insta a las personas a optar por platos sin carne los días lunes. ¡Un día a la semana ya hace la diferencia! Es un buen comienzo.

8. Planifique sus compras y evite el desperdicio.

Antes de ir al mercado o supermercado, prepare una lista de alimentos a comprar en base al menú semanal programado y limítese a esa lista durante las compras. Al evitar comprar alimentos en exceso, también evitamos el desperdicio de los mismos. Hay veces que nos dejamos llevar por las ofertas, compramos mayor cantidad de alimentos y finalmente desperdiciamos comida. La misma recomendación va para cuando vamos a comer a algún restaurante. Si no se consumió toda la comida, ¡no tengan vergüenza en solicitar lo que sobró y llevarlo a la casa! Evitemos el desperdicio.

9. Coma en compañía y sin apuros.

¿Quién no disfruta de una comida en buena compañía? Comer acompañado hace que la experiencia con las comidas sea más agradable y placentera. Comparta la mesa con amigos, familia y personas que aprecie, ¡una excelente experiencia prácticamente asegurada!

10. Comparta información de buena fuente con sus amigos y familiares.

Si bien, internet nos ayuda a encontrar toda la información sobre diversos temas, cuando buscamos datos relacionados con los alimentos y la nutrición, nos encontramos con un océano del cual muchas veces salimos aún más confundidos. Hay muchas corrientes, sea cual sea la que siga, lo que hay que tener siempre presente al consumir cierto tipo de información es la fuente y la evidencia científica que sustenta a la misma.

Finalmente, la alimentación es un acto social. Es por eso que conectar a la ciudad con los pequeños productores, movilizar la economía local, lograr que los espacios públicos sean espacios de encuentro, y la valorización de nuestros alimentos son acciones que podrían aportar a una mayor cohesión social en la comunidad.

La importancia del consumo de alimentos saludables se une a la concienciación medioambiental de ser cuidadosos con las materias primas, los terrenos de cultivo, el origen de nuestros alimentos.

Hoy comparto con ustedes esta información para que con el conocimiento, conciencia y responsabilidad suficientes, podamos tomar decisiones más saludables. Les propongo que miremos nuestros platos, los cuales deberían ser el reflejo de un sistema alimentario saludable, más sustentable, eficiente, equitativo y justo.

Como “ciudadanos alimentarios”, debemos dejar de ser individuos pasivos, situados al margen del sistema alimentario y convertirnos en ciudadanos activos e informados que participen activamente en la configuración de un sistema alimentario saludable y sustentable a nivel local, regional, nacional y global. La participación constituiría, por tanto, el eje fundamental que propiciaría la reorientación del sistema alimentario y el elemento fundamental que fomentaría la consecución de la ciudadanía alimentaria. No solo se construye ciudadanía con un cambio en las acciones individuales, sino, especialmente, con la defensa de los bienes comunes mediante la participación de los ciudadanos en la vida comunitaria y en el ámbito público.

3 o 4 veces al día tenemos la oportunidad de votar con nuestros platos, votar por el mundo en el cual queremos vivir y la salud de la cual queremos gozar. Pensando a nivel global y actuando a nivel local, contribuyamos a construir juntos espacios para el desarrollo de un sistema alimentario sustentable en todos los sentidos: económico, social y ambiental, en donde cada actor juegue el papel que le corresponde: productores, consumidores, industrias, investigadores y políticos, y se tomen decisiones informadas, conscientes y responsables respecto a la alimentación. Cada aspecto de nuestras vidas es, en un sentido, un voto por el mundo en el cual queremos vivir

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