Alimentación del niño ...

... en el primer año de vida - Dr. Oscar Merlo Faella – Pediatra »

Según la OMS, son pocos los niños que reciben alimentación complementaria segura y adecuada desde el punto de vista nutricional; en muchos países, sólo un tercio de los niños de 6 a 23 meses, alimentados con leche materna, cumplen los criterios de diversidad de la dieta y frecuencia de las comidas apropiados para su edad.

BENEFICIOS DE LA LECHE MATERNA

Son múltiples los factores que hacen que la leche materna sea el mejor alimento para el bebé, como mínimo, hasta los 6 meses de vida, entre otras cosas brinda todos los nutrientes que el bebé necesita, le confiere inmunidad contra enfermedades respiratorias y diarreas y además fortalece el vínculo que se crea entre la madre y el hijo. Estudios demuestran que las personas que fueron amamantadas, tienen menor riesgo de padecer obesidad, colesterol alto y diabetes en la edad adulta.

ALIMENTACIÓN COMPLEMENTARIA

Alrededor de los 6 meses, las necesidades de energía y nutrientes del lactante empiezan a ser superiores a lo que puede aportar la leche materna, por lo que se hace necesaria la introducción de una alimentación complementaria. A esa edad, el niño también está suficientemente desarrollado para recibir otros alimentos. Si no se introducen alimentos complementarios cuando el niño cumple los 6 meses o si son insuficientes, su crecimiento puede verse afectado.

RECOMENDACIONES BÁSICAS EN EL CUIDADO ALIMENTARIO

Alimentación del niño en el primer año de vida

Incorporar los alimentos de a uno por vez. Dar el mismo alimento por dos o tres días antes de introducir uno nuevo. Comenzar con cantidades pequeñas. Una o dos cucharadas soperas son suficientes. Al cumplir un año, el niño podrá comer una porción equivalente a media taza. Durante los primeros meses deben ser alimentos blandos tipo papilla, no líquidos. Dar los alimentos a temperatura tibia, a temperatura del cuerpo. El principal requerimiento es el aporte energético.

ERRORES FRECUENTES EN LA ALIMENTACIÓN INFANTIL

  • Dar leche de fórmula si se puede dar leche materna.
  • Dar siempre postre lácteo y muy poca fruta.
  • Considerar que los jugos de caja sustituyen perfectamente a la fruta natural, lo cual no es correcto.
  • Consumo elevado de fast-food, dulces, bollería y alimentos ricos en proteína y grasa.Que se elaboran con grasas trans que elevan el colesterol, los triglicéridos y tienen efectos nocivos para la salud, presente y futura.
  • Preguntar a los menores qué quieren comer. La responsabilidad de elegir menú, comprar los alimentos y diseñar una dieta completa, corresponde a las personas que los cuidan.
  • Presionarlos para que prueben los alimentos. Porque la relación con los alimentos se va negativizando. Lo mismo sucede cuando se les ofrecen premios por comer algunos platos.
  • Darle cualquier cosa con tal de que coma algo. Es otro error típico proporcionar alimentos fuera de las horas de comida, con tal de compensar las carencias de los platos centrales.
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