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Lic. Fátima Rojas – Nutricionista, Community Manager de la Fundación Renal del Paraguay

Desde que tenemos uso de razón, nos complace tomar decisiones. Peinados, vestidos, música, amigos... la forma de alimentarnos, de descansar, de estudiar o divertirnos. En la adolescencia es donde se van tomando más decisiones para trazar un estilo de vida –un bioestilo saludable -, para obtener un buen desarrollo y una edad adulta satisfactoria.

Las “cosas del comer”, también entran en el deseo de decidirlas personalmente. No es raro que, a esas edades, deseemos tener menos peso del aconsejable. Otras veces, abusamos de comidas chatarras, papas fritas, chocolate, bollería, galletitas... y el peso se “dispara”. Revistas, televisión y medios promocionales de belleza pueden mostrar modos incorrectos de estilos o alimentos. Hay que tener en cuenta eso, y sobre todo, no caer en publicidades engañosas.

Perder peso durante la adolescencia es algo que debe manejarse con sensatez; el desarrollo corporal e intelectual así lo exige, y sin una orientación correcta de profesionales especializados en nutrición, los métodos utilizados no son muchas veces los más deseados. El buscar un peso ideal no es malo, siempre que se haga con una información correcta a través de padres, profesores, médicos y como ya se mencionó: profesionales de nutrición.

Adolescentes: ¡Hablemos De Peso!

Un peso correcto no se obtiene con restricciones alimentarias descabelladas, pastillas mágicas o dietas restrictivas. La solución reside en:

1- Planificar con interés un estilo de vida satisfactorio. El nivel de ansiedad o falta de control en el comer descenderá. Ello se logra desarrollando un plan de vida divertido pero formal. Consultar con una nutricionista para planificarlo de la mejor manera posible, para establecer pautas correctas de alimentación; establecer la confianza; visitarlo/a periódicamente para ir ajustando el objetivo inicial, porque el mantener un peso correcto es un objetivo de largo recorrido muy dependiente de haber desarrollado ese estilo de vida equilibrado y no aburrido pero inteligente.

2- La familia es un buen punto de apoyo. Los padres que saben escuchar a sus hijos, son un excelente punto de apoyo para iniciar el plan de vuestro propio estilo de vida; pero recordando que padres e hijos son órganos del mismo cuerpo: trabajando con cierta independencia pero manteniendo la vida en comunidad o sea, familiar.

3- Vigilar las bebidas. Si se abusa de ellas son bastantes calorías invisibles que se añaden a las grasas. Por lo tanto, cuidar el consumo habitual de bebidas azucaradas, sobre todo si no se realiza ejercicio físico. Consumir abundante agua con o sin gas, verdadero “reconstituyente” celular.

4- ¡A moverse! Practicar un poco de ejercicio, como pasear diariamente o correr en días alternos por 30 minutos, preferiblemente en espacios abiertos, es muy efectivo. La natación es sumamente aconsejable. Y por supuesto, cualquier deporte. No se trata de hacer alta competición, sino de acostumbrase a oxigenar músculos, cerebro; favorecer el crecimiento y el desarrollo. Se puede utilizar pequeños momentos libres en casa para hacer series de 10 flexiones o de saltos con los pies juntos. Ello ayuda a oxigenar las neuronas y demás células, además de equilibrar parte de las horas sedentarias de estudio, TV, videojuegos o internet. No olvidar: el deporte transforma en músculo la grasa corporal.

5- Cambios alimentarios sin agobio. No es práctico tomar medidas drásticas en el cambio de hábitos alimentarios, porque terminan aburriendo. En todo caso, hay que hacerlo con entusiasmo, convencidos de que no solamente es una ayuda estética sino también por una cuestión de salud.

Como lograrlo:

- Lácteos frescos. Leche y yogur descremado (muy aconsejable), quesos frescos, son fundamentales ya que proporciona cantidades suficientes de calcio, el mineral básico del crecimiento.

- Huevos. La albúmina del huevo es la mejor proteína (la materia prima de músculos y células) de la naturaleza. Y la yema es un excelente alimento que ha tenido una información equivocada por su contenido en colesterol.

- Pescado. Es muy importante para la vida de todas las células, especialmente las del cerebro, por su alto contenido en ácidos grasos omega 3. Además, proporciona proteínas de alto valor biológico.

- Hortalizas, legumbres y frutas. La huerta, fuente importantísima de fibra, imprescindible para la salud del intestino y de vitamina C, la vitamina de las defensas anti-infección y del desarrollo.

Actuar sin agobio, con libertad, pero con coherencia. Alimentación sana y ejercicio físico, son la clave de un peso y un estilo de vida excelentes.

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