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10 señales de alarma que indican que su psicólogo no es bueno »

¿Cómo descubrir a un mal psicólogo?

  • Actúa de manera poco ética. Es normal que los psicólogos intenten establecer una relación empática porque este es uno de los pilares de la terapia, pero ir más allá es una violación imperdonable del código ético. Cualquier gesto o palabra que se mueva hacia el terreno de lo romántico o sexual es una señal de alarma. Lo mismo vale para cualquier tipo de violación de la confidencialidad o comentarios ofensivos, ya sea dentro o fuera de la consulta.
  • No es especialista en su problema. En Psicología existen decenas de trastornos, es difícil ser un especialista en todos y mantenerse al tanto de los avances en las diferentes terapias. Un psicólogo que no tiene formación y/o experiencia en el tratamiento de determinados problemas puede realizar un diagnóstico erróneo y seguir un camino terapéutico que haga más daño que bien. Por eso, antes de comenzar un proceso de psicoterapia, pídale sus credenciales y pregúntele sobre su experiencia tratando casos similares.
  • Sus recomendaciones vulneran sus creencias y valores. Un buen terapeuta debe ser capaz de entrar en sintonía con sus creencias y valores, aunque no los comparta en su vida personal. En algunos casos le instará a salir de su zona de confort y a cuestionarle ciertas ideas, pero no puede atacar sus creencias más profundas hasta tal punto que le haga entrar en una crisis existencial. Los objetivos de la terapia y el camino a seguir se negocian con el paciente, no son impuestos por el terapeuta.
  • No responde a sus preguntas. Como norma, los psicólogos no suelen dar consejos porque el paciente podría tomarlos como pautas rígidas a seguir. Su misión es la de ayudar a cada persona a encontrar su propio camino y la solución que mejor se adapte a su caso. Sin embargo, eso no implica que no puedan responder a algunas preguntas y clarificar ciertas dudas. De hecho, la orientación también forma parte de la terapia. Por tanto, en una consulta de Psicología el único que debe hablar no es el paciente.
  • Comparte demasiada información personal. En algunos casos, en aras de generar cierta complicidad, el psicólogo puede compartir información sobre su vida personal pero esto no se puede convertir en la norma. Cuando un terapeuta habla demasiado de sí mismo corre el riesgo de que el paciente imite sus soluciones pensando que son las más adecuadas.
  • Se siente juzgado. Uno de los pilares fundamentales de toda psicoterapia es no juzgar ni criticar, aceptar al paciente. Sin embargo, no todos los terapeutas saben dominar su extraverbalidad y se delatan a través de pequeños gestos que denotan que no comparten determinados puntos de vista.
  • Si cada vez que acude a la consulta se siente juzgado y criticado, es hora de cambiar de psicólogo.
  • Minimiza su problema. Cuando una persona acude a una consulta pidiendo ayuda, es porque considera que su problema es importante y no sabe cómo lidiar con él. Si el terapeuta no es capaz de identificar la magnitud del conflicto, lo abordará de manera simplista proponiendo acciones que alejen al paciente aún más de su realidad, con lo cual solo logrará empeorar aún más la situación.
  • Se siente mal después de las sesiones. En alguna que otra sesión, puede quedarle un mal sabor en la boca, quizás porque se abordó un tema sensible. Sin embargo si esta sensación se repite a lo largo de varios encuentros, es probable que la terapia no esté funcionando. Lo usual es que los psicólogos estructuren la sesión de manera tal que sienta que está avanzando o que al menos salga más relajado y confiado.
  • Es un mal oyente. Una sesión es sagrada, tanto para el terapeuta como para el paciente. Un encuentro no se debe interrumpir porque existe el riesgo de perder la sensación de confidencia que se había creado. Si el terapeuta interrumpe las sesiones a menudo, es signo de que no es bueno. Otra señal de alarma es que no recuerde datos importantes de su caso. Como norma, después de cada consulta el terapeuta debe realizar un informe y trabajar en el caso. Por tanto, si no recuerda detalles relevantes es porque no está haciendo sus deberes.
  • La psicoterapia no termina nunca. A veces la psicoterapia se extiende más allá de nuestros planes pero cuando un psicólogo tiene experiencia, puede estimar con bastante precisión cuántas sesiones serán necesarias. Si lleva varios años recibiendo psicoterapia y siente que no puede vivir sin su psicólogo, es probable que este haya fomentado una relación de dependencia.

El papel del psicólogo consiste en darle las herramientas para que pueda enfrentar diferentes situaciones, no en crear una “adicción” a las consultas.

Y después, ¿qué?

El hecho de que haya tenido una mala experiencia con un terapeuta no significa que todos sean así. Afortunadamente, hay muchos psicólogos con años de experiencia que se mantienen al tanto de las nuevas técnicas y que han ayudado con éxito a cientos de personas a lidiar con sus problemas. No deje que una mala experiencia lo limite. El próximo paso es buscar otro terapeuta. Existen sitios web especializados en el área de la salud, donde podrá encontrar a buenos profesionales. No obstante, a la hora de elegir, deje que hable su intuición. Si se siente cómodo, nota que hay empatía y confía en el terapeuta, puede planificar la próxima cita.





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